XLII

17 04 2005

Cuando se mostró Eos, la que nace de la mañana, la de dedos de rosa, el mandril fue atropellado en Santa Fé y Callao por un tractor amarillo, que es lo que se lleva ahora. Hay que comprar un tractor, ya lo decía mi madre: es la forma más barata, de tener descapotable. Roger Engle se indignó, y cuanto más se indignaba más lloraba, y cuanto más lloraba más se tapaba el rostro con un manto purpúreo. Atroz escena no podía escapar de mis ojos. Yo miré; vi un viento huracanado que venía del norte, una gran nube con fuego fulgurante y resplandores en torno, y en el medio como el fulgor del electro, en medio del fuego. Había en el centro como una forma de cuatro seres cuyo aspecto era el siguiente: tenían forma humana. Tenían cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno.

Mirtha Legrand, Oggi Juncos, María Marta Serra Lima y Billy Bob Thornton, mirándome y diciéndome que la respuesta es cuarenta y dos, pero que la pregunta no puede ser dicha en este universo. Que si Dale no escapa de Ming, Flash no sale de Mongo.

Claro que, nadie hace chistes en base trece.

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